¿Quieres niños más tranquilos y felices?: Simplifica su mundo

 

 

¿Quieres niños más tranquilos y felices?:

SIMPLIFICA SU MUNDO.

 

Como madres y padres, estamos a cargo de la vida cotidiana de nuestra familia, desde las actividades de la semana hasta el entorno en el que trabajamos, jugamos y descansamos.

Estructuramos y establecemos el ritmo de los días, y en ocasiones el exceso en la vida de nuestros hijos, exceso de juguetes, falta de rutinas claras y adecuadas, horarios sobrecargados, etc. Tanto exceso de estímulos e información puede llevarnos al caos, incluso a la familia más organizada.

 

Los niños son más felices y prosperan más, cuando tienen el tiempo y el espacio para explorar su mundo sin tantas presiones. “Demasiado”, suena abrumador, estresante, da igual de lo que se trate, demasiada información, demasiadas actividades, demasiadas opciones, demasiada velocidad para llegar a todo – siempre apresurándonos de una tarea a la siguiente, sin pausas, sin tiempo para relajarse y jugar. Tener y hacer “demasiado” puede abrumar a cualquier persona, y más aún si pensamos que esa persona es un niñ@, conduciéndole a un estrés innecesario, en casa, en el colegio, en los deportes, en las extraescolares...

 

En cambio, algo a simple vista tan sencillo como simplificar rutinas, reducir información y sobrecarga de actividades, así como el exceso de juguetes y desorden, puede ayudar a nuestros hijos a estar más tranquilos, menos sobreestimulados y sobreexigidos.

Cuando simplificamos el mundo de un niño, damos espacio para el crecimiento positivo, para la creatividad y para los tiempos necesarios para la tranquilidad.

En ocasiones sucede que muchos de los problemas de comportamiento de la infancia actual pueden derivar del hecho de que los hijos de hoy en día viven una vida estresante, “demasiado” apresurada.

En Países como Estados Unidos se habla de la sobrecarga sensorial “demasiada información, demasiadas opciones, demasiado...”

 

Con estas palabras queremos abrir un espacio a la sencillez, como marco de nuestra crianza, como ayuda para reducir el estrés diario de nuestros hijos, lo que además va a aportar felicidad y un desarrollo más integral para ellos.

¿Cómo podemos empezar? La forma más sencilla es en el entorno familiar, por ejemplo reduciendo la cantidad de juguetes, permitimos a nuestros hijos aumentar su atención para desarrollar el juego en profundidad, activamos la imaginación y fomentamos la creatividad. Ya hemos mencionado “demasiadas” cosas conducen a poco tiempo para usarlas. Al eliminar juguetes podemos concentrarnos en conservar unos pocos, con los que tus hijos disfruten y puedan jugar largos periodos de tiempo. Con los libros podemos

 

 

hacer algo parecido, seleccionando aquellos que puedan ser sus favoritos, para que puedan saborearlos y con el resto podéis ir creando una biblioteca para que los niños puedan ir encontrando nuevas lecturas, de un modo sencillo y ordenado.

 

Nuestra prioridad: lograr un ritmo suave y tiempo libre.

Casi todos los padres hemos podido experimentar que nuestros hijos se sienten más seguros cuando saben qué esperar de cada día. Pero esa información no necesita de un ritmo de horarios estrictos y actividades interminables, pero sí un flujo predecible desde el almuerzo hasta el tiempo de descanso, tiempo de juego, actividades al aire libre y así sucesivamente. Eso ayuda a nuestros hijos a conocer lo que viene a continuación y ayuda a la transición suave del día.

En esta línea, simplificar el horario de nuestra familia, puede reducir la frenética sensación de estar siempre ocupado y apresurado. Los niños con el tiempo “demasiado” estructurado con la escuela, los deberes, actividades extraescolares, deportes, pueden sentirse estresados, ya que les falta tiempo libre para el juego creativo y la exploración.

Como madre/padre “taxi”, es probable que tampoco te sientas relajada/o. A parte de los horarios del propio trabajo, las tardes de los lunes a viernes se convierten en un trajín, de idas y venidas de actividades. Reducir a sólo una o dos actividades favoritas de tu hijo puede darle la libertad no sólo para tener ese tiempo para jugar y explorar, sino también el tiempo para practicar y centrarse en las actividades que realmente le gustan.

Hacer la vida más sencilla es un proceso continuo, no algo que se puede completar en una tarde o un fin de semana. Se necesita tiempo para reducir las posesiones innecesarias, cambiar hábitos y desarrollar ritmos nuevos. No es fácil cambiar  las direcciones cuando toda la familia se está moviendo a la velocidad de la luz y el caos está siempre presente. Podemos comenzar poco a poco, con pequeños cambios y la mirada puesta en lo que deseas para tu vida familiar. La simplificación consiste en encontrar un lugar de equilibrio al alejarse de los “demasiado”. Sólo entonces los niños  pueden jugar y averiguar lo que realmente les gusta y quieren.

 

 

 

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